El costo de ser bello en Ecuador

*Reportaje publicado en El Cambur

Hay quienes piensan que verse bien es sentirse bien. Y cada vez más hombres siguen esta fantasía. En el mundo, la venta de productos cosméticos masculinos se han incrementado en 70 %. Hoy en día, uno de cada dos hombres confiesa que usa productos de cuidado personal, los elige y los busca personalmente.

El quiteño Juan Andrés Vera es uno de esos hombres. Tiene 26 años, es abogado y a simple vista se notan sus años dedicados al gimnasio y al deporte. Dice ser un hombre de pocos –pero duraderos- amores. Su última historia sentimental terminó luego de seis años de haber empezado. Mientras toma un café sin azúcar, cuenta que ha sido duro todo el proceso de superación.

Su vínculo con su exnovia, Carla, terminó por lo que él define “actitudes machistas”. Carla es publicista y maestra de Marketing. Es morena, de pelo largo y nariz fina. Nació en Manabí, cuna de reinas y la tercera ciudad más poblada de Ecuador, ubicada en el centro noreste del país. Según Juan Andrés, ella es una despreocupada por su look. Carla tiene la filosofía de “no vender publicidad engañosa”, por lo que no usa un maquillaje excesivo, sino lo básico para tomar color: base y polvo para su rostro, brillo para los labios y un poco de delineador negro para los ojos.

El historiador Ramiro Molina ha dicho que la migración ha influido para que las mujeres de Manabí sean diferente al resto de las ecuatorianas. En el sigo XIX, muchos europeos llegaron a las costas de esta ciudad por comercio, y los romances con las ecuatorianas dejaron una pinta especial a las generaciones venideras. Carla lo demuestra al enseñar al mundo su belleza casi natural, a diferencia de Juan Andrés.

El gasto económico y psicológico de la belleza

Él es un hombre que no sale de su casa sin antes colocar en su rostro dos cremas antiarrugas, un poco de protector solar, vaselina en los labios y fijador para el pelo. Los sábados acude al spa de la esquina de su casa y paga por tratamientos faciales y masajes con cremas reductoras. Destina cada tres meses, aproximadamente, 300 dólares para cosméticos, maquillaje y productos de cuidado personal. En Ecuador, las personas de clase media gastan en promedio 35 dólares para la compra de productos de higiene y belleza, y en la clase alta el gasto puede llegar hasta más de 150 dólares al mes. Cuenta que a veces, cuando Carla dormía en su departamento, por las mañanas trataba de convencerlo de no forzar su apariencia física. “Ella no quería una pareja que se vea joven. Siempre pensó que la belleza es solo para las mujeres”, comenta.

La psicóloga Sonia Rodríguez piensa que más allá del costo económico, el cuidado de la apariencia de un hombre tiene un costo emocional muy alto. “Vivimos en una sociedad machista donde la mujer es la única que puede usar cosméticos. Si un hombre lo hace, lo califican de homosexual”, dice. “Un hombre puede ser heterosexual o incluso metrosexual, pero la gente piensa que la homosexualidad es un insulto y que alguien que se preocupa por su apariencia física lo merece”.

¡Cosméticos para todos!

Al ser una industria naciente en el país, no se tiene un registro de cuánto dinero movió año a año hasta el 2012. Según la Asociación Ecuatoriana de Productores y Comercializadores de Cosméticos (Procosméticos), en el 2012 el mercado de artículos para el uso personal significó 800 millones de dólares  para Ecuador, con una tendencia anual de crecimiento de 20%. Siguientes estudios arrojaron que en 2013, el 95% de los productos que se comercializaban en el país fueron importados, mientras que el 5 % fueron nacionales. Con esta información, en 2014 el ministro de Industrias y Productividad, Ramiro González, suscribió un convenio con el presidente de Procosméticos para aumentar la producción, sustituir la importación y fomentar la exportación de productos de belleza. Para el 2015 se tiene previsto incrementar la producción a 64, 9 millones de dólares.

Actualmente la belleza en Ecuador genera 3.500 puestos de trabajo directos y 400.000 indirectos,  contando las consultoras de venta de productos por catálogo. La empresa peruana Yanbal es líder de venta directa de cosméticos en el país vecino. Tiene 10.000 consultoras de belleza en todo el territorio y crea 900 productos cada año.

La creciente vanidad

Juan Andrés acepta que su distanciamiento y ruptura amorosa con Carla se vio fuertemente influenciada por su creciente vanidad. Él acepta que es una cuestión de ego y de apariencia, más no de gustos homosexuales, “pero ella no lo entendió”. Aunque en Ecuador no se manejan estadísticas oficiales de las cirugías plásticas más frecuentes entre hombres y mujeres, se conoce que, por ejemplo, una rinoplastia está entre 1.500 dólares y un rejuvenecimiento facial en 2.000. Juan desea la segunda operación, por lo que está trabajando en ello.

Confiesa también que conoce a muchos hombres que usan cosméticos pero que no lo dicen por vergüenza. “Tengo amigos que tienen un matrimonio, hijos y demás, pero aún les importa si la gente se entera que usan, por ejemplo, base para las arrugas. El cuidado personal del hombre, en Ecuador, aún es un tabú”, dice mientras termina su café sin azúcar.