Despedida

Me hubiese gustado que hoy un beso tuyo fuera mi primer rayo de sol. Pero me hubiese gustado tantas cosas; que me des un abrazo de despedida. Un “regresa pronto”, tal vez.

Para ser sincera, de este adiós sé poco, y ese poco no es del todo verdad. Tengo en mi mente muchas conjeturas. Puede ser que, al momento de enterarte que ya no estoy más en la ciudad, sintieras tristeza. O felicidad. Debes saber que en ese momento, mientras el dueño del departamento que solía alquilar te notificaba mi partida,  yo estaba en un taxi cualquiera esperando una llamada, una explicación o un reproche. Cualquier cosa, pero algo.
Es necesario ver el otro lado de este paisaje. No despedirse es despedirse con estilo. El amor domestica y nosotros nos resistimos. ¿Será por eso que tenemos tantas heridas abiertas? No he podido dormir en las últimas cinco noches. Y probablemente no lo haga en cinco más. O diez. No es insomnio, es extrañarte.
Hay almas que perdemos y que nos pierden, junto con la esperanza de vernos volver. Te amaré incluso después del amanecer.
Por lo pronto, este tsunami llegó hasta aquí….

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