Sin balas, Viviana

Los insultos a los políticos están a la orden del día. No importa edad, estatura o color. Basta con que caminen con una bandera ideológica para que detractores ataquen. Este puede ser un caso de esos. O tal vez no. Hoy los medios nacionales, como El Universo, hicieron eco del asesinato de Walquer Vera, alcalde de Muisne (Esmeraldas). Las primeras versiones indicaron que fue interceptado por personas no identificadas que le dispararon mientras él conducía su vehículo. Mortalmente herido, Walquer Vera perdió el control de su carro, se estrelló contra un taxi y dio vueltas de campana. Su cadáver presentaba 6 impactos de bala, la mayoría de ellos en la cabeza. Ante esta noticia, las reacciones de dolor e impotencia fueron evidentes en las redes sociales, especialmente en Twitter.

Martin Z., bloguero argentino, dice que la supuesta revolución de Twitter es que nos permite hablar con cualquiera. Por ejemplo, con la excandidata a la alcaldía de Guayaquil, Viviana Bonilla. Nosotros, sujetos de clase media que vivimos endeudados y salimos a las calles con el temor en la billetera ¡en un mano a mano con Viviana! ¿Qué tiene ella para decirnos en 140 caracteres? ¿Qué tenemos nosotros para responderle en el mismo espacio?

Vamos; para muestra un botón: “Dolor e indignación por lo de Walker Vera, necesitarán de muchas balas para detener la Revolución. Un abrazo a su familia y a todo Muisne” tuiteó Bonilla horas después de ser publicada la noticia. A pesar de que aún no se confirmaban las razones del homicidio, solo hace falta repasar una vez el tuit para comprender que el comentario de la militante de Alianza País es producto de la imprudencia y que, además, se agarra de la auto victimización. Asesinatos como los de Vera ocurren todos los días en nuestro país y que uno de los rostros (que desde la última campaña se convirtió en uno de los más mediáticos del partido oficial) diga que “se necesitarán de muchas balas” para detener su proceso político, puede traer de vuelta, entre otras cosas, rechazo, insultos y más violencia.

“Quieren parar la Revolución con su violencia terrorista, pero no lo conseguirán. Todos unidos, organizados. Venceremos”, le respondió @Free19582013. “¿porque politizar una tragedia cuando todavia no se investigan sus causas? deben tener + prudencia…..”, escribió ‏@Calvito_2r . @AndresCrespoA dijo “que tweet más demagogo,prematuro,belicoso, irresponsable. Ya se parece a mi twiteando.Pero Ud. es Ministra. Asesórese x fa”. Y así, una cadena de respuestas en contra de lo escrito se despliega en el perfil de Bonilla.

Reducir la tasa de homicidios de 10,88 casos por cada 100.000 habitantes a 5,8 casos es una de las metas del Ministerio del Interior para este año. Tengo mucho amigos que están a favor de la Revolución Ciudadana. La defienden con un fanatismo que pasa cualquier límite de la discusión. Y aunque no estoy de acuerdo con ellos, tampoco quisiera leer que, así como Walker Vera, fueron asesinados. El debate político no debe llamar a los disparos, sino más bien al consenso, al acuerdo, al pacto donde los dos bandos, oficialistas y opositores, puedan aportar y construir.

En la última campaña, Viviana quiso reflejar que es buena, como el abuelito de Heidi. “Vamos a rescatar a Guayaquil, porque la ciudad necesita una segunda y definitiva independencia”, decía. El tiempo tiene voz en un escenario político como el nuestro. Y luego de leer su reacción, con esos antecedentes y por un instinto de supervivencia, pienso que sí, Viviana Bonilla, se necesitan muchas balas para detener la revolución. Balas mentales. Balas inteligentes. No balas mortales.

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