La eutanasia, ¿un derecho o un tabú?

En esta semana saltó en medios internacionales el caso de una joven de veinte años, que consiguió en Holanda que se le practicara la eutanasia, luego de haber sufrido abusos sexuales durante diez años. Aún no se conoce la identidad de la mujer. Solo se sabe que fue abusada desde los cinco hasta los 15 años, y que sufría estrés post-traumático, anorexia, tendencia al suicidio, compulsiones, autolesiones, depresión y problemas mentales, a causa del infierno que vivió desde temprana edad.

Los médicos aplicaron en ella, hace un año, la muerte digna con una inyección letal después de que el personal sanitario considerara que los problemas psicológicos que padecía la joven eran incurables, aunque dos años antes el mismo personal aseguró que el tratamiento al que se estaba sometiendo la chica era “un éxito parcial temporal”. Este caso es el primero en el que se aplica la eutanasia no por problemas físicos, sino de tipo psicológico.

Algunas voces internacionales se manifestaron. Robert Flello, diputado británico señaló que esta acción “casi transmite el mensaje de que si una persona es víctima de abusos y a causa de ellos desarrolla enfermedades mentales, se la castiga matándola, que el castigo por el delito de ser víctima es la muerte”. Fiona Bruce, diputada conservadora y presidenta del grupo Pro-Vida del Parlamento británico, dijo: “Lo que esa mujer necesitaba en un momento desesperado de su joven vida era ayuda y apoyo para superar sus problemas, no la opción de la eutanasia”,

Cuando le comenté la noticia a la primera persona con la que hablo después de despertar, añadí la pregunta “¿hasta qué punto el Estado puede decidir con tu vida y por tu vida?”. Y él respondió: “es derecho constitucional que el Estado proteja tu vida, derecho al que tú -tecnicamente- no puedes renunciar”.

(Ramón Sampedro Cameán fue un marino y escritor español. Tetrapléjico desde los 25 años, desarrolló una intensa actividad de petición judicial para poder morir y que la persona o personas que le auxiliasen no incurriesen en delito, dado que su estado lo incapacitaba para hacerlo sin ayuda externa. Murió en Boiro en 1998 por envenenamiento de cianuro potásico, ayudado por su amiga Ramona Maneiro. Ésta fue detenida pero no juzgada, por falta de pruebas. Siete años después, una vez que el delito hubo prescrito, Ramona admitió en televisión haber facilitado a Ramón el acceso al veneno que le causó la muerte y haber grabado el vídeo donde éste pronunció sus últimas palabras. En 2004, Alejandro Amenábar llevó al cine la historia de Ramón con la película Mar adentro, protagonizada por Javier Bardem, que daba vida a Sampedro. La película recibió varios premios, entre ellos el Óscar a la mejor película extranjera y 14 premios Goya.)

La eutanasia es conocida desde Grecia, y ha sido defendida por intelectuales y pensadores como Sócrates y Platón. Ambos pensaban que era aplicable para los pacientes que poseían una enfermedad incurable, con dolores inevitables e intolerables, considerando que esto sería una justa razón para dejar de vivir.

Actualmente es interpretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquella acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente. Esta definición resalta la intención del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro. Se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma. 

La eutanasia en el mundo

En Europa existen tres países donde está permitida la muerte asistida en casi todas sus formas: Bélgica, Holanda, y Luxemburgo. Holanda fue el primer país del mundo en legalizar la eutanasia en 2002. Luxemburgo tuvo que limitar los poderes de su Jefe de Estado para aprobar su ley. Y Bélgica es el único país donde los menores pueden acogerse a esta práctica.

En Canadá también se abrió el debate y los tribunales rechazaron el año pasado la prohibición del sucidio asistido, dando un plazo de un año al gobierno canadiense para que redacte una ley apropiada. El argumento es que el derecho al libre albedrío personal excede el de conservar la vida. En cuanto a Estados Unidos, el gobernador de California firmó en 2015 la entrada en vigor de una ley que permite recetar fármacos eutanáticos a pacientes terminales.

En América Latina, Colombia es hasta la fecha el único país en aprobar la eutanasia (2015), tras la petición de Ovidio González, un enfermo de 79 años que padecía un cáncer terminal. Según el protocolo, al enfermo que cumpliera con los requisitos necesarios para la muerte asistida, se le aplicaría una fuerte sedación.

En Ecuador no se ha dado una discusión a fondo. Se conoce que no es legal esta práctica médica; existen muchos argumentos en contra, puesto que el 80,4% de la población es católica y cree que Dios es el que da y quita la vida y el hombre no puede intervenir para acortar la existencia de un paciente.

Puntos a favor y en contra

Así, hablar de eutanasia, en general, es introducirse en un debate extenso.  Hay quienes están a favor; consideran que, de la misma manera en que se puede decidir qué estudiar, dónde vivir y demás, también se puede decidir cómo será la muerte. Otros ven esta práctica médica como un acto compasivo de ayudar a morir a una persona que está sufriendo males que no tienen cura. Además, la maquinaria y los tratamientos médicos que tienen un costo elevado, tanto para la familia como para el Estado, y que no producirán ningún bienestar a un paciente, pueden omitirse.

Pero también está la otra cara de la moneda. Existen quienes consideran que la eutanasia puede empeorar la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares. Otros la ven como una perversión de la ética médica, que no se centra en eliminar el dolor, sino en eliminar el enfermo. El debate está, también, en que puede no ser solicitada por personas libres, sino casi siempre por pacientes deprimidos, con males físicos o emocionalmente trastornados. Las personas y los Estados  que ven la vida como un derecho inviolable y consideran que todo ser humano tiene el deber cívico de permanecer vivo, ven la eutanasia como un delito.

La discusión sobre la muerte, su causa y su forma, está estrechamente ligada con creencias culturales y valores. Debemos preguntarnos por qué es tan difícil hablar sobre el propio deceso. ¿Qué haríamos si viviéramos con una persona enferma que ve el suicidio asistido como una puerta a la tranquilidad? Mientras se tome una decisión con responsabilidad, tanto el Derecho como las sociedades irán avanzando.

Terry Pratchett fue uno de los defensores de la eutanasia desde que a finales de 2007 anunció al mundo que sufría alzheimer. El autor inglés más vendido después de la creadora de Harry Potter dedicó sus últimos años a convertirse en embajador de la muerte digna. Murió en 2015, a los 66 años.
Terry Pratchett fue uno de los defensores de la eutanasia desde que a finales de 2007 anunció al mundo que sufría alzheimer. El autor inglés más vendido después de la creadora de Harry Potter dedicó sus últimos años a convertirse en embajador de la muerte digna. Murió en 2015, a los 66 años.

 

Referencias: 

Derecho a una muerte digna

Eutanasia, ¿muerte con amor y solidaridad?

Bioética Jurídica: Cuestiones legales sobre la eutanasia en Ecuador

Diez argumentos para votar contra la eutanasia dando ideas

Eutanasia, ¿dónde se puede morir en Europa?

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